sábado, 8 de febrero de 2020

Ciencia y Estética

Nunca me había puesto a pensar que las cosas son tan relativas desde el punto de vista de quien las observe, de como algo que para un hombre es tan grande y para otro es inmenso, de tan relativo que es un valor respecto a otro. Según Schrödinger un gato podría estar muerto y vivo a la vez dependiendo de su principio de incertidumbre, y según Einstein tiempo y espacio es una sola cosa que puede curvarse y contraerse sin más.

La ciencia me había podido explicar cosas desde pequeño, fenómenos naturales y leyes físicas que tendían siempre a llegar a una conclusión cierta de todo cuanto existía, sin embargo nunca lo entendí del todo hasta que la conocí. Hasta este punto habían ya corrido varios meses, a veces la veía pasar tan seguido los esporádicos cruces de palabra me convencían cada vez más que aquello se estaba muriendo, casi nunca tenía un rato a solas con ella, no la veía, incluso a veces pasaba días enteros sin que pudiera saber cómo estaba.

Por fin una tarde paso junto a mí y me saludo tan cálidamente como siempre, minutos antes alguien me había hecho enojar a tal punto que estaba cegado por la rabia, pero al mirarla el tiempo y el espacio se curvó tanto en su cuerpo que la gravedad me atrajo a ella nuevamente. Una superposición de manifestó en tal forma que estuve vivo y muerto al mismo tiempo mientras la miraba, y el efecto foto eléctrico de su vista deformó tanto la luz que solo pude verla, aquella tarde aprendí más de ciencia con solo verla de la que habría aprendido en una cátedra de Newton o Einstein.

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